Princesa carmesí.Princesa Kikuchi.

Yo sólo se...

Yo sólo se que no he cenado.


Faltaron los Mariscos Navolato, Los primos, El primo Nava, Marco Antonio, etcétera; sin embargo es un excelente programa que lleva por un gran recorrido Gastronómico.

Ensenadeando.

Si algo voy a extrañar de Ensenada es su gastronomía, amo los tacos de pescado, los de camarón, las almejas gratinadas, las tostadas de ensalada con camarón; amo las margaritas, Covellis (pizzas a la leña), las empanadas de Don Beto, las tortas del Secco; los churros del malecón, entre otros.
Ensenada es un espectáculo a la vista, desde que uno llega por la carretera escénica de Tijuana, si vienen de la Baja Sur y no les gusta el campo/desierto, les parecerá horrible la travesía, en lo particular a mi me encanta, lástima que la gente sea tan sucia y arroje basura a la orilla de la carretera. También pueden llegar por la ruta del vino.
Ensenada nos brinda los mejores atardeceres, y el mejor clima de la región (las 4 estaciones del año en unas horas).  Será una lástima dejar mi querido puerto, pero grandes oportunidades me esperan en la ciudad de México.
Sólo te podré disfrutar en fotografías, y anhelaré mis vacaciones para regresar a la Bella Ensenada.

La Bufadora.

Un bello atardecer en el Malecón.
Playa la Joya, si llevan una pala pueden encontrar aguas termales.
Neblina a las 15:00
Parque Revolución.
La Cava de Marcelo, donde encontrarán lo mejor en quesos artesanales.
Centro Social, Cívico y Cultural Riviera.

CEARTE.

LA CETTO.

Calle 1ra. Dibujo de una guardia en Med. Interna.

Calle 1era.

¡Casi lo olvido! También extrañaré los Globos.

Estudiante friki de posgrado.

14 de febrero, el cuadragésimo quinto día del año (en el calendario gregoriano).
Es una fecha que normalmente pasa desapercibida para mí; sin embargo este 2012 si es una fecha especial; ningún hombre tiene que ver. Mañana 14 de febrero inicio mi nueva vida como ser semi-independiente en la Ciudad de México, como estudiante de Posgrado.

Cuando estaba en la universidad me preguntaban que haría de mi vida, y siempre daba la misma respuesta, seré nefróloga; en el Internado y Servicio Social decía haré mi especialidad en CMN Siglo XXI. En Marzo 2011 tuve la oportunidad de inscribirme al ENARM, el 8 de Septiembre presenté el examen en Guadalajara, y el día 9 de Octubre confirmé mis sospechas, había sido aceptada en Medicina Interna; después de un proceso engorroso, fui aceptada en el CMN (planeo hacer 4 años de Medicina Interna y 3 de nefro n///n)
Ahora todos me preguntan si estoy nerviosa, ¡claro que lo estoy! Soy un mar de ansiedad, miedo, felicidad, deseos de aprender y de enseñar, de dar lo mejor de mí, waaaaaa.
Pero lo que más feliz me hace, es que los CEUXianos (en su mayoría) no están destinados a la residencia y yo pasé (luego dedicaré una entrada de las 1000 razones por las que odio CEUX).
Bueno, dejemos esta entrada del blog hasta aquí. Nos leeremos mañana desde el aeropuerto.

Frikis en el área de la salud.

¿Quién dijo que un friki no puede estudiar Medicina?
Acá entre nos, en la Facultad de Medicina (no de mi escuela) es donde
más frikis conocí...

Mi fiel compañero en pediatría, el Dr. Ichi Nakashima.

El gran Domo-kun, compañero de estudios en la Biblioteca. Un compañero ejemplar, se ofrecía a cargar los libros.

Apuntes de Dermatología, 8vo semestre.

Más apuntes de Dermatología... Escabiasis.

Geek

El misterio de la Cofradía.

Somos 3 grandes amigas  hermanas, nos conocemos desde, bueno ya lo olvidé, tal vez en 3er semestre de la universidad, aunque vivimos en estados diferentes, el destino msn nos unió; y ayer me topé con esto que escribió una de ellas en su blog:

"Esta noche mis hermanas me han dejado sola... así que aprovecharé para decir lo que ellas no quieran jejeje. No sé que escribir para comenzar. Creo que una pequeña presentación ayuda. 
Somos un grupo de 3 entes extraños reunidos quién sabe por qué magia o antiguo poder (insisto que fue obra del hitsuzen, el destino es misterioso)A una la conocí en un sueño, a la otra la parí cuando tenía aproximadamente un año (padre desconocido)... así que se puede decir que somos familia.
Digo que fue el destino, pues no encuentro otra manera de que estemos reunidas 3 esencias tan distintas y similares a la vez. Además, cuando nos reunimos pasan cosas raras: bizarras, sobrenaturales y guarras. Probablemente es lo mismo que pasa cuando en cualquier parte del mundo se juntan 3 mujeres a platicar, pero me importa poco.
Pienso que el punto en común es la inconformidad hacia el mundo y la facilidad con que hacemos volar la imaginación (para propósitos non santos, por supuesto), además de que podemos ser clasificadas como bichos raros, freaks, asociales y demás etcéteras. Mi papel dentro de este grupo... mmm creo que es pervertirlas, o eso dicen ellas. Aunque hasta donde sé, soy la santa que viste de negro, jajaja. Leer mucho ypracticar poco, ese es el problema. Samkura y Crisuke son otra historia, me tomaré la libertad de hablar de ellas, jejeje. 
Comenzaré con Samkura, la hija que no sé cómo concebí... un íncubo, tal vez. De ella se dicen muchas cosas: que trafica órganos (no es cierto), que amarra gente a la cama (sólo con su consentimiento), que bebe sangre humana (los dejaré con la duda), que usa ligueros y provoca infartos (eso es obvio XD y también rompe corazones), que invita a orgías (nunca me ha invitado a una, así que no puedo hablar de eso jeje), que anda con dos mujeres a la vez mientras agarra un nuevo aire (sin comentarios XP). Lo que sí sé de cierto es que es muy sarcástica y divertida... si te gustan los chistes crueles, le gusta la buena música metal, gótico y música independiente (nada de pop, aunque ultimamente se siente inclinada hacia el reggae... es un misterio), también es una tsundere que provoca a muchos y puede ver fantasmas...
A Crisuke la conocí en un sueño y luego me la presentaron por msn. A partir de ahí se juntó el arroz con la leche. Es decir, hemos compartido vicios y gustos, además de uno que otro sueño. Es mi hermana gemela perdida, algún día nos fusionaremos y tendremos una estatura decente, gobernaremos el mundo y vivieremos en Japón o venderemos uno de mis riñones, lo que pase primero. Está loca, looocaaaa y yo la sigo, jajaja. Para comenzar tiene un ejército de gatos (creo que servirán para cuando conquistemos el mundo) y los ama... sobre todo a la sra Godoy, que siempre lee las conversaciones del msn (creo que trama algo, pero igual me la robo jejeje). Es la dirigente y fundadora de la iglesia de los otakus de los últimos días y le gusta que la bañen en sangre... bueno, dependiendo quién lo haga. Es una acosadora nata. Le gusta el punk. No ve fantasmas pero sí la atacan. Ha de ser por su aire de Lolita indefensa. Pero no se dejen engañar, he leído por ahí que golpea gente y es chiquita pero peligrosa. Ahhh sí, está enamorada de cierto mokona oeuf jejeje y a veces peca de inocente.
Creo que he dicho suficiente, espero que no me corten los ovarios... Morfeo me llama o quien sea que me visite hoy.
Mineruto"

Aclaración: Lo del baño de sangre fue un accidente, no porque me guste. Y lo del tipo "Mokona Oeuf" ya es cosa del pasado, al igual que Tobi, y Sasori.
Kyoko, Mineruto, Samkura.

Paleta de Colores


"-El verde: luz tibia y breve.
-Solferino: azteca. Tlapali. Vieja sangre de tuna, el más vivo y antiguo.
-Café: color de mole, de hoja que se va, tierra.
-Amarillo: locura, enfermedad, miedo, parte del sol y de la alegría.
-Azul: electricidad y pureza, amor.
-Negro: nada es negro, realmente nada es negro.
- Verde: hojas, tristeza, ciencia. Alemania entera es de este color.
- Amarillo: más locura y misterio, todos los fantasmas usan trajes de este color o cuando menos, su ropa interior.
-Azul verdoso: color de anuncios malos y de buenos negocios.
Azul marino: distancia, también la ternura puede ser de este azul.
Rojo: ¿sangre?, pues ¡quién sabe!"
Frida Kahlo.

El caso de la señorita Amelia

Que el doctor Z es ilustre, elocuente, conquistador; que su voz es profunda y vibrante al mismo tiempo, y su gesto avasallador y misterioso, sobre todo después de la publicación de su obra sobre La plástica de ensueño, quizás podríais negármelo o aceptármelo con restricción; pero que su calva es única, insigne, hermosa, solemne, lírica si gustáis, ¡oh, eso nunca, estoy seguro! ¿Cómo negaríais la luz del sol, el aroma de las rosas y las propiedades narcóticas de ciertos versos? Pues bien; esta noche pasada poco después de que saludamos el toque de las doce con una salva de doce taponazos del más legítimo Roederer, en el precioso comedor rococó de ese sibarita de judío que se llama Lowensteinger, la calva del doctor alzaba aureolada de orgullo, su bruñido orbe de marfil, sobre el cual, por un capricho de la luz, se veían sobre el cristal de un espejo las llamas de dos bujías que formaban, no sé cómo, algo así como los cuernos luminosos de Moisés. El doctor enderezaba hacia mí sus grandes gestos y sus sabias palabras. Yo había soltado de mis labios, casi siempre silenciosos, una frase banal cualquiera. Por ejemplo, ésta:-¡Oh, si el tiempo pudiera detenerse!
La mirada que el doctor me dirigió y la clase de sonrisa que decoró su boca después de oír mi exclamación, confieso que hubiera turbado a cualquiera.
-Caballero -me dijo saboreando el champaña-; si yo no estuviese completamente desilusionado de la juventud; si no supiese que todos los que hoy empezáis a vivir estáis ya muertos, es decir, muertos del alma, sin fe, sin entusiasmo, sin ideales, canosos por dentro; que no sois sino máscaras de vida, nada más... sí, si no supiese eso, si viese en vos algo más que un hombre de fin de siglo, os diría que esa frase que acabáis de pronunciar: «¡Oh, si el tiempo pudiera detenerse!», tiene en mí la respuesta más satisfactoria.
-¡Doctor!
-Sí, os repito que vuestro escepticismo me impide hablar, como hubiera hecho en otra ocasión.
-Creo -contesté con voz firme y serena- en Dios y su Iglesia. Creo en los milagros. Creo en lo sobrenatural.
-En ese caso, voy a contaros algo que os hará sonreír. Mi narración espero que os hará pensar.
En el comedor habíamos quedado cuatro convidados, a más de Minna, la hija del dueño de casa; el periodista Riquet, el abate Pureau, recién enviado por Hirch, el doctor y yo. A lo lejos oíamos en la alegría de los salones de palabrería usual de la hora primera del año nuevo:Happy new year! Happy new year! ¡Feliz año nuevo!
El doctor continuó:
-¿Quién es el sabio que se atreve a decir esto es así? Nada se sabe. Ignoramus et ignorabimus. ¿Quién conoce a punto fijo la noción del tiempo? ¿Quién sabe con seguridad lo que es el espacio? Va la ciencia a tanteo, caminando como una ciega, y juzga a veces que ha vencido cuando logra advertir un vago reflejo de la luz verdadera. Nadie ha podido desprender de su círculo uniforme la culebra simbólica. Desde el tres veces más grande, el Hermes, hasta nuestros días, la mano humana ha podido apenas alzar una línea del manto que cubre a la eterna Isis. Nada ha logrado saberse con absoluta seguridad en las tres grandes expresiones de la Naturaleza: hechos, leyes, principios. Yo que he intentado profundizar en el inmenso campo del misterio, he perdido casi todas mis ilusiones. Yo que he sido llamado sabio en Academias ilustres y libros voluminosos; yo que he consagrado toda mi vida al estudio de la humanidad, sus orígenes y sus fines; yo que he penetrado en la cábala, en el ocultismo y en la teosofía, que he pasado del plano material del sabio al plano astral del mágico y al plano espiritual del mago, que sé cómo obraba Apolonio el Thianense y Paracelso, y que he ayudado en su laboratorio, en nuestros días, al inglés Crookes; yo que ahondé en el Karma búdhico y en el misticismo cristiano, y sé al mismo tiempo la ciencia desconocida de los fakires y la teología de los sacerdotes romanos, yo os digo que no hemos visto los sabios ni un solo rayo de la luz suprema, y que la inmensidad y la eternidad del misterio forman la única y pavorosa verdad.
Y dirigiéndose a mí:
-¿Sabéis cuáles son los principios del hombre? Grupa, jiba, linga, shakira, kama, rupa, manas, buddhi, atma, es decir: el cuerpo, la fuerza vital, el cuerpo astral, el alma animal, el alma humana, la fuerza espiritual y la esencia espiritual...
Viendo a Minna poner una cara un tanto desolada, me atreví a interrumpir al doctor:
-Me parece ibais a demostrarnos que el tiempo...
-Y bien -dijo-, puesto que no os complacen las disertaciones por prólogo, vamos al cuento que debo contaros, y es el siguiente:
Hace veintitrés años, conocí en Buenos Aires a la familia Revall, cuyo fundador, un excelente caballero francés, ejerció un cargo consular en tiempo de Rosas. Nuestras casas eran vecinas, era yo joven y entusiasta, y las tres señoritas Revall hubieran podido hacer competencia a las tres Gracias. De más está decir que muy pocas chispas fueron necesarias para encender una hoguera de amor...
Amooor, pronunciaba el sabio obeso, con el pulgar de la diestra metido en la bolsa del chaleco, y tamborileando sobre su potente abdomen con los dedos ágiles y regordetes, y continuó:
-Puedo confesar francamente que no tenía predilección por ninguna, y que Luz, Josefina y Amelia ocupaban en mi corazón el mismo lugar. El mismo, tal vez no; pues los dulces al par que ardientes ojos de Amelia, su alegre y roja risa, su picardía infantil... diré que era ella mi preferida. Era la menor; tenía doce años apenas, y yo ya había pasado de los treinta. Por tal motivo, y por ser la chicuela de carácter travieso y jovial, tratábala yo como niña que era, y entre las otras dos repartía mis miradas incendiarias, mis suspiros, mis apretones de manos y hasta mis serias promesas de matrimonio, en una, os lo confieso, atroz y culpable bigamia de pasión. ¡Pero la chiquilla Amelia!... Sucedía que, cuando yo llegaba a la casa, era ella quien primero corría a recibirme, llena de sonrisas y zalamerías: «¿Y mis bombones?». He aquí la pregunta sacramental. Yo me sentaba regocijado, después de mis correctos saludos, y colmaba las manos de la niña de ricos caramelos de rosas y de deliciosas grajeas de chocolate, las cuales, ella, a plena boca, saboreaba con una sonora música palatinal, lingual y dental. El porqué de mi apego a aquella muchachita de vestido a media pierna y de ojos lindos, no os lo podré explicar; pero es el caso que, cuando por causa de mis estudios tuve que dejar Buenos Aires, fingí alguna emoción al despedirme de Luz que me miraba con anchos ojos doloridos y sentimentales; di un falso apretón de manos a Josefina, que tenía entre los dientes, por no llorar, un pañuelo de batista, y en la frente de Amelia incrusté un beso, el más puro y el más encendido, el más casto y el más puro y el más encendido, el más casto y el más ardiente ¡qué sé yo! de todos los que he dado en mi vida. Y salí en barco para Calcuta, ni más ni menos que como vuestro querido y admirado general Mansilla cuando fue a Oriente, lleno de juventud y de sonoras y flamantes esterlinas de oro. Iba yo, sediento ya de las ciencias ocultas, a estudiar entre los mahatmas de la India lo que la pobre ciencia occidental no puede enseñarnos todavía. La amistad epistolar que mantenía con madame Blavatsky, habíame abierto ancho campo en el país de los fakires, y más de un gurú, que conocía mi sed de saber, se encontraba dispuesto a conducirme por buen camino a la fuente sagrada de la verdad, y si es cierto que mis labios creyeron saciarse en sus frescas aguas diamantinas, mi sed no se pudo aplacar. Busqué, busqué con tesón lo que mis ojos ansiaban contemplar, el Keherpas de Zoroastro, el Kalep persa, el Kovei-Khan de la filosofía india, el archoeno de Paracelso, el limbuz de Swedenborg; oí la palabra de los monjes budhistas en medio de las florestas del Thibet; estudié los diez sephiroth de la Kabala, desde el que simboliza el espacio sin límites hasta el que, llamado Malkuth, encierra el principio de la vida. Estudié el espíritu, el aire, el agua, el fuego, la altura, la profundidad, el Oriente, el Occidente, el Norte y el Mediodía; y llegué casi a comprender y aun a conocer íntimamente a Satán, Lucifer, Astharot, Beelzebutt, Asmodeo, Belphegor, Mabema, Lilith, Adrameleh y Baal. En mis ansias de comprensión; en mi insaciable deseo de sabiduría; cuando juzgaba haber llegado al logro de mis ambiciones, encontraba los signos de mi debilidad y las manifestaciones de mi pobreza, y estas ideas, Dios, el espacio, el tiempo formaban la más impenetrable bruma delante de mis pupilas... Viajé por Asia, África, Europa y América. Ayudé al coronel Olcott a fundar la rama teosófica de Nueva York. Y a todo esto -recalcó de súbito al doctor, mirando fijamente a la rubia Minna- ¿sabéis lo que es la ciencia y la inmortalidad de todo? ¡Un par de ojos azules... o negros!
-¿Y el fin del cuento? - gimió dulcemente la señorita.
-Juro, señores, que lo que estoy refiriendo es de un absoluta verdad. ¿El fin del cuento? Hace apenas una semana he vuelto a la Argentina, después de veintitrés años de ausencia. He vuelto gordo, bastante gordo, y calvo como una rodilla; pero en mi corazón he mantenido ardiente el fuego del amor, la vestal de los solterones. Y, por tanto, lo primero que hice fue indagar el paradero de la familia Revall. «¡Las Revall -dijeron-, las del caso de Amelia Revall», y estas palabras acompañadas con una especial sonrisa. Llegué a sospechar que la pobre Amelia, la pobre chiquilla... Y buscando, buscando, di con la casa. Al entrar, fui recibido por un criado negro y viejo, que llevó mi tarjeta, y me hizo pasar a una sala donde todo tenía un vago tinte de tristeza. En las paredes, los espejos estaban cubiertos con velos de luto, y dos grandes retratos, en los cuales reconocía a las dos hermanas mayores, se miraban melancólicos y oscuros sobre el piano. A poco Luz y Josefina:
-¡Oh amigo mío, oh amigo mío!
Nada más. Luego, una conversación llena de reticencias y de timideces, de palabras entrecortadas y de sonrisas de inteligencia tristes, muy tristes. Por todo lo que logré entender, vine a quedar en que ambas no se habían casado. En cuanto a Amelia, no me atreví a preguntar nada... Quizá mi pregunta llegaría a aquellos pobres seres, como una amarga ironía, a recordar tal vez una irremediable desgracia y una deshonra... en esto vi llegar saltando a una niña, cuyo cuerpo y rostro eran iguales en todo a los de mi pobre Amelia. Se dirigió a mí, y con su misma voz exclamó:
-¿Y mis bombones?
Yo no hallé qué decir.
Las dos hermanas se miraban pálidas, pálidas y movían la cabeza desoladamente...
Mascullando una despedida y haciendo una zurda genuflexión, salí a la calle, como perseguido por algún soplo extraño. Luego lo he sabido todo. La niña que yo creía fruto de un amor culpable es Amelia, la misma que yo dejé hace veintitrés años, la cual se ha quedado en la infancia, ha contenido su carrera vital. Se ha detenido para ella el reloj del Tiempo, en una hora señalada ¡quién sabe con qué designio del desconocido Dios!
El doctor Z era en este momento todo calvo...
Rubén Darío.

Live action


Algún día...

La Leyenda...

En lo que ahorro para comprar mi juego "The Legend of Zelda; Skyward Sword" debo conformarme con los videos de Vete a la Versh, o jugar Ocarina of time (es mi favorito n//n)



Testigo de Goku.

Homenaje.

Un pequeño homenaje Ichiruki. Iniciar Febrero con el pie derecho.





Pasen sin llamar...

Despistada, introvertida, sarcástica, obsesiva, impulsiva cuando quiero, estudiante, R3MI, pésima cocinera, dormilona, glotona, feliz, divertida, impuntual, compleja, contradictoria, soñadora, tétrica, friki... yo...

SOS

Establecer contacto con la liga de la Justicia.

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